René Magritte, El imperio de las luces. 1954."... mi amigo, tenía la rareza de profesar a la noche un amor extraordinario, la noche era su pasión. La obnidividad oscura no podía morar con nosotros en todos los momentos, pero la falsificábamos. Al despuntar el día cerrábamos todos los postigos de nuestra casa y encendíamos un par de velas perfumadas que sólo producían pálidos y débiles rayos. En el seno de esa incierta claridad, se entregaban nuestras almas a los más extraños sueños, hasta que las manecillas del reloj nos advertían que había vuelto la verdadera noche"
Edgar Allan Poe


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